Jueves cultural

Este es el segundo de cuatro artículos que estoy escribiendo sobre lo que he hecho esta semana, del miércoles al sábado. Son anécdotas reales de esos días, tal vez no muy interesantes, pero que permitirán al lector hacerse una idea de lo que es mi vida en Berlín.

Esta mini serie de post está patrocinada por Cervezas Warsteiner. ¡Ponte Warsteiner!

 
Con esfuerzo sobrehumano me levante el jueves para llegar a tiempo a clase. Paquete de termalgines al bolsillo, botella de agua a la mochila y chicles para el aliento. En clase se me habría confundido con un zombi con gorra. La muchacha que estaba haciendo una presentación sobre NAFTA me echaba esas miradas sugerentes, esas miradas, que con solo un segundo te dicen "eres escoria de la sociedad". Afortunadamente mis amigos canarios son más comprensivos y me acogieron en mi deshumanización para acompañarme a comer. 

Como mi querido lector (o mi aún más querida lectora) ya habrá podido adivinar, un día que empieza de esta manera está abocado a tropezarse con las leyes de Murphy a cada paso. No llevaba ni cinco minutos comiendo cuando apareció la primera.

Llamada de teléfono, es Thilo, un compañero de un trabajo. Las últimas semanas quedábamos a la 1 los jueves para comer y preparar unas presentaciones que terminaron la semana pasada.

- David, llegaré un poco tarde a la cafetería.
- Me parece estupendo (¿De qué está hablando?).
- Ok, pues así seguimos con el trabajo. (¿Seguiremos???? la próxima presentación es el 22 de Enero, y la tenemos casi lista!!!!).
- ¿De qué cojones hablas Thilo????
- Bueno, que como quedábamos todos los Jueves a la 1, pues...

Tócate los webos y baila. El tío ya había pillado la marcha de quedar todos los jueves a la misma hora, así que ¿qué importa que no haga falta? Nuestros germáñicos amigos son gentes que aman las costumbres, y siempre están buscando nuevas y emocionantes experiencias con nuevos hábitos. En fin, en el momento me tocó bastante los cojones porque pensaba colarme en una sala con sofás y echarme una siesta hasta la hora de la siguiente clase. La otra chica del grupo no vino, como es natural, así que tuve que aguantarlo 2 horicas y media.

Empieza la segunda clase. Aquí las clases no son de 50 minutos como en España. Si una asignatura tiene 5 horas semanales de clase, las 5 horas se dan del tirón. Perfecto para mi resaca que ya estaba contraatacando. Bueno, unas horas más y a dormir a casa pensé.

Se giran unas compañeras de clase: "David, ¿te apetece venirte a ver museos hoy? Es gratis". Madre, no me enseñaste a decir "no" a las mujeres.

Pues ala, al Bode Museum, que data de 1904 y si no tiene 5.000 m2 ni bien ni mal. El sitio es increíble, todo hay que decirlo. Es una exposición de esculturas, arte bizantino, monedas y medallas. Encontré 10 o 15 monedas de la Corona de Aragón muy chulas. A ver qué os parecen las afotos que tomaron los de Google:



Y aquí servidor:

Bode
Total, que salimos encantados del museo y buscamos un sitio para cenar. Restaurante Indio, que es muy Alemán y muy bueno para un estómago descompuesto y de vuelta para casa a las 10.

Ya estaba entrando por la puerta cuando me llama Álvaro.

- Quillo, pásate por mi cuarto, que estoy organizando una timba y de paso me comes la polla.
- Va, me paso pero no te pienso comer nada ni beber nada, que estoy muerto.

Liada. Liada liada liada. A las 11 ya estábamos en su piso el 90% de los españoles (unos 10 o 12) más Javier, de la delegación de México, y su guitarra. No vinieron los vecinos de arriba, sino los del siguiente piso, a decirnos que habían llamado a la policía porque no les dejábamos dormir.

Y entonces servidor, que de repente se sentía revitalizado por unas cervezas frías, tuvo una iluminación:

- Veniros para mi cuarto, que mis vecinos pasan de todo.

Buenooo. Hasta las 4 de la mañana cantando a pleno pulmón éxitos de la música española, desde el Tractor Amarillo hasta "Vacaburra". Tengo en el ordenata una hora de vídeos de nosotros haciendo el ganso. Aquí Javier y Stairway to Heaven:

Lo más curioso de todo fue que pese a todo nadie vino a quejarse, y no tenéis ni idea de la bulla que armamos. Por cosas como estas te echan de la residencia sin miramientos. Tan solo encontré esto a los dos días en el pasillo, pero no en mi puerta. Así que puede ser que esta pobre gente no supiera de donde venia tanto ruido.

Read Your Lease

Me queda por contaros el viernes y el sábado.

Actualización: Me dice Álvaro que la policía finalmente fué a su casa... cuando ya estábamos en la mía. Uf. Encima de no poder dormir, se quedaron como idiotas. Lo cierto es que me dan pena, no están preparados para los españoles.